A 18 años del cierre de la planta de baterías Record, un grupo de exempleados resisten a una serie de enfermedades, que ellos asocian con su trabajo en la empresa. Mientras que en el cantón Sitio del Niño, los habitantes piden el retiro de los residuos que se mantienen en la zona.
Por Lissette Lemus
Guillermo Hernández, de 53 años, trabajó durante 10 años en el departamento de fundición de la exfábrica Baterías de El Salvador, mejor conocida como Baterías Record. A 18 años del cierre de la planta de fabricación, fundición y reciclaje de baterías de ácido de plomo en el cantón Sitio del Niño, distrito de San Juan Opico, La Libertad Centro; Hernández es parte de un grupo de exempleados de la Record que resisten a una serie de enfermedades que ellos asocian con su trabajo en la empresa.
Desde hace 10 años, Hernández empezó a sentir dolor en sus articulaciones. Con el tiempo ese dolor se convirtió en una grave deformación de los huesos de sus manos. Él cuenta que ha sido tratado por artritis reumatoidea y lupus. Para Hernández las altas temperaturas y baños fríos “obligatorios” durante su jornada laboral en la explanta de la Record provocaron daños irreversibles en su salud.
Al no contar con asistencia médica, Hernández usa guantes de motociclistas para palear el dolor. Este es uno de los casos de exempleados de la Record que viven con enfermedades que asocian a la contaminación por plomo en el lugar. Según registros de la Asociación de derechos humanos Tutela Legal Dra. María Julia Hernández, al menos, 30 de los extrabajadores de la Record han sido diagnosticados con enfermedades crónicas, y se mantienen sin acceso a una atención de salud digna y aún en espera de justicia integral.
Según Tutela Legal, además, más de 100 habitantes de Sitio del Niño presentan afectaciones de salud. Por lo que, las personas afectadas piden el retiro de la escoria de plomo y los escombros, pues aseguran que siguen contaminando el lugar.
El doctor Rafael Aguirre, secretario general del sindicato del Seguro Social (SIMETRISSS), explica que en el caso de los extrabajadores de la fábrica de baterías se hizo un estudio en 2012, pero debido a la falta de acceso a pruebas especializadas de toxicología no se pudo determinar científicamente que las afectaciones de salud fueran provocadas por la exposición al plomo.
Entre las pruebas a las que no tuvieron acceso los afectados por falta de un laboratorio de toxicología en el sistema público están: estudios de cabello, piel, pulmonares y biopsias renales y de hígado.
Sin embargo, el doctor agrega que la literatura e investigaciones médicas establecen que las personas que están expuestas al plomo por largos periodos desarrollan enfermedades como anemia, insuficiencia renal, cáncer y enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis reumatoidea.
“Lo primero que nosotros podemos ver en la intoxicación por plomo de forma crónica es primero la anemia y la insuficiencia renal, porque son metales pesados e interfieren en las reacciones químicas a nivel de la nefrona, o sea, a nivel de la unidad funcional del riñón”, explica Aguirre.
En octubre de 2023, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió una solicitud presentada por Tutela Legal en favor de los extrabajadores y habitantes del cantón Sitio del Niño.
Tutela Legal alegó violaciones al derecho a la vida, medio ambiente y salud en perjuicio de habitantes del cantón Sitio del Niño y la falta de investigación por parte del Estado salvadoreño tras las denuncias individuales interpuestas por extrabajadores.

Ana Blanco sostiene una fotografía de su hermano, Mario Raúl Blanco, fallecido el 26 de noviembre de 2019, a los 65 años tras un diagnóstico de leucemia. Mario fue presidente del comité que denunció la contaminación con plomo de la fábrica Record en el cantón Sitio del Niño. Ana, que vive a menos de un kilómetro de la explanta, sospecha que la leucemia que causó el deceso de su hermano fue producto de la contaminación del plomo. Foto: Lissette Lemus

Guillermo Alberto Hernández (53) laboró en el departamento de fundición de la fábrica Record durante 10 años. El extrabajador relata que, pese a las altas temperaturas en las que trabajaban, el protocolo de seguridad de la empresa obligaba a los empleados a bañarse al final de cada jornada antes de marcharse. Foto: Lissette Lemus

Desde hace 10 años el extrabajador de la planta de baterías comenzó a sufrir de fuertes dolores en sus articulaciones y sus extremidades, especialmente su manos, se han ido deformando poco a poco. Síntomas que él atribuye a la exposición al plomo y las condiciones inadecuadas de trabajo dentro en la fábrica Record. Foto: Lissette Lemus

Radiografía en la que se visualiza la deformación de los huesos de las manos de Guillermo. El extrabajador de la planta de baterías asegura que un médico le diagnosticó Lupus. Foto: Lissette Lemus

Guillermo usa guantes de motociclista para mitigar los dolores articulares, un paliativo que ha descubierto por su cuenta. Al no contar con seguro médico, el extrabajador no recibe tratamiento constante y pide una indemnización por los daños a su salud, para poder acceder a la atención médica necesaria. Foto: Lissette Lemus

Manuel de Jesús Interiano (62) es otro extrabajador de la planta. Ha sido diagnosticado con pie de Charcot. Su esposa, María, también sufre dolor crónico en las articulaciones que le dificulta caminar. Ambos se cuentan entre los afectados que viven cerca de la ex fábrica. Foto: Lissette Lemus

El extrabajador se apoya en una andadera para moverse dentro de su cuarto. Manuel trabajó siete años en el área de fundición, pero renunció tras ser diagnosticado con plomo en la sangre. Para salir de casa, su familia debe asistirlo con una silla de ruedas. Foto: Lissette Lemus

El pie de Charcot destruye progresivamente las articulaciones y huesos de ambos pies de Manuel, causándole deformidades, infecciones y úlceras severas. Debido a las complicaciones, tuvo que ser sometido a un injerto en uno de sus talones, lo que le obligó a permanecer hospitalizado durante tres meses. Foto: Lissette Lemus

Imagen radiológica 3D que detalla la afectación progresiva del pie de Charcot en el pie y tobillo izquierdo. Cuando Manuel fue diagnosticado con esa enfermedad aún contaba con seguro médico social por su nuevo trabajo en una gasolinera, lo que le permitió pensionarse y seguir teniendo atención médica y hospitalaria. Foto: Lissette Lemus

Ante el avance de la enfermedad, el extrabajador confiesa que su única fuente de fortaleza es la fe que tiene en Dios. Mientras tanto su esposa ha asumido las tareas de cuidado y el trabajo del hogar. El doctor Aguirre explica que no hay evidencia médica que el pie de Charcot esté relacionado a la contaminación por plomo. Foto: Lissette Lemus

Carnet de extrabajador de Ovidio Rodas Dueñas (57), quien hoy padece insuficiencia renal crónica. Ovidio trabajó siete años en los hornos de fundición de la fábrica Récord, realizando jornadas extenuantes de 12 horas diarias. Foto: Lissette Lemus

Ovidio debe viajar más de hora y media desde la zona rural de Nejapa hasta San Salvador para poder recibir la hemodiálisis dos veces por semana. Él sospecha que esa enfermedad se le desarrolló porque trabajaba en los hornos de fundición a altas temperaturas. Ahora pide ser indemnizado por los daños en su salud. Foto: Lissette Lemus

Ovidio relata que aceptó el trabajo en la fábrica por la necesidad económica, pese a que era un trabajo duro y bajo condiciones difíciles. “Antes de trabajar ahí yo era una persona normal, no tenía ningún problema. Cuando dejé de trabajar ahí empecé a sentir cansancio y me fui hinchando, hasta que me pusieron en tratamiento”, asegura. Foto: Lissette Lemus
La lucha ambiental contra la Record comenzó en 2004 cuando habitantes del cantón Sitio del Niño formaron un comité ambiental y denunciaron la contaminación, lo cual llevó al cierre de la planta en 2007, luego de una investigación realizada por las autoridades de salud con el apoyo del Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta.
El estudio reveló que los niveles de plomo en sangre de los niños y niñas residentes de la comunidad y de los extrabajadores eran elevados. Además, encontró que existían niveles de plomo no permisibles en el agua, aire y suelo.
En 2017, al final de un proceso judicial que duró diez años, con diversas denuncias de anomalías, tres exgerentes de la planta fueron condenados por contaminación ambiental culposa, con penas excarcelables.
En un proceso paralelo por el delito de lesiones culposas en niños y niñas residentes del lugar diagnosticados con plombemia, en 2018, los mismos imputados fueron sobreseídos definitivamente, tras un acuerdo de conciliación en el delito de lesiones culposas en niños y niñas residentes del lugar diagnosticados con plombemia. Los imputados pagaron 195 dólares a cada uno de los menores afectados.
Ante la denuncia de Tutela Legal ante la CIDH el Estado salvadoreño alegó que ha actuado con diligencia y proactividad en la atención a las personas afectadas y en la implementación de medidas ambientales preventivas.
La representación del Estado salvadoreño aseguró que en 2022 iniciaron obras de mitigación y reparación de las bodegas de almacenamiento de los elementos contaminantes y que la cantidad de personas contaminadas en la comunidad ha disminuido a 39 casos.
Los habitantes de la zona expresan que hasta el momento no han observado que el material contaminante haya sido retirado del lugar, por lo que mantienen su petición. Dentro de las bodegas abandonadas y vandalizadas aún se observa montones de chatarra, equipos deteriorados y un volcán de escoria.
“Primeramente Dios, que esto llegue a oídos del señor presidente y nos echa la mano con sacar la la escoria”, dice Julia Magaly González, quien reside a menos de un kilómetro de distancia de las bodegas abandonadas.

El cantón Sitio del Niño carga con el legado de la contaminación industrial. La planta de fundición y ensamblaje Baterías de El Salvador (fábrica Récord) fue cerrada en 2007 tras una denuncia por contaminación por plomo. Un incendio afectó las instalaciones abandonadas en 2020. A la fecha, los restos de maquinaria y herramientas en el área de ensamblaje son un recordatorio visible del desastre ambiental. Foto: Lissette Lemus

Pese a que el 11 de marzo de 2015, la Sala de lo Constitucional le ordenó al Estado “realizar de forma expedita el retiro o la destrucción de los materiales contaminantes”, los residentes aseguran que la escoria sigue en el lugar. Además, piden que se retire la infraestructura donde funcionó la planta. Foto: Lissette Lemus

Los residentes del Sitio del Niño que viven más cerca a las instalaciones de la exfábrica siguen pidiendo al Estado salvadoreño que retiren todo lo que se encuentra dentro como maquinaria, herramientas y basura, como esta mascarilla posiblemente utilizada tras el incendio de 2020. Foto: Lissette Lemus

Aunque la planta fue clausurada en 2007, la infraestructura permanece como un recordatorio visible de la contaminación que afectó permanentemente la salud de extrabajadores y habitantes de la comunidad. En la fábrica trabajaron casi 400 hombres y tres mujeres, según datos proporcionados por los extrabajadores, quienes aseguran que nunca fueron advertidos de los riesgos de trabajador con plomo. Ahora luchan por una indemnización por daños a su salud. Foto: Lissette Lemus
Tres jóvenes, afectados con plomo en su niñez, confirmaron a MalaYerba que recibieron una indemnización de 20,000 dólares cada uno, en un proceso de conciliación en el Juzgado de Instrucción de Opico por el delito de lesiones, tras la captura en Colombia de uno de los dueños de la empresa, José Ofilio Gurdian Lacayo, registrada el 15 de noviembre de 2022.
Fuentes judiciales confirmaron que se logró la conciliación con 104 víctimas, 25 están en espera y nueve no han recibido la indemnización por diferentes circunstancias, pero tienen un periodo de dos años para retirar el dinero.
Los afectados que no eran parte de este proceso muestran su malestar y piden a las autoridades que se incluya a los extrabajadores.
Mientras tanto, según datos de Tutela Legal, al menos 30 de los ex trabajadores han sido diagnosticados con enfermedades crónicas, sin acceso a una atención de salud digna y aún en espera de justicia integral. Y más de 100 personas presentan afectaciones de salud.
Este escándalo ambiental involucró al exministro de Economía Miguel Lacayo y su familia, que llevó a la condena de trabajadores de confianza y giró órdenes de captura internacionales. Pese a los daños ambientales, hasta marzo de 2025, la empresa Baterías de El Salvador seguía apareciendo en el banco de proveedores del Gobierno de El Salvador.





